PR3. Yves Klein, Le vide (1958) réinterprété dans le monde numérique

Bischofberger U (2024) Réinterprétation du «Le vide». Simplicité quadrangulaire et bidimensionnelle dramatique du vide obtenu en découpant n’importe quel espace numérique.

He reinterpretado en el espacio virtual la obra de Yves Klein (1928-1962) Le vide (1958), que consistía en una habitación vacía pintada de blanco. Así, en mi obra virtual dejo un espacio cuadrangular vide (vacío), a través del cual aparece el fondo de mi blog, lo único insoslayable en este espacio predominantemente bidimensional, fondo que es lo que da un sentido de «instalación» a esta obra.

En mi caso, ese fondo insoslayable, que Klein pensaba como blanco (probablemente, el blanco del lienzo) es #DDC89D , el fondo de mi blog. Imitando a Klein, bautizo este #DDC89D con mi nombre, UO, Úrsula Orange.
En mi interpretación, a través de otro espacio cuadrangular más pequeño, aparece el blanco. Como homenaje al KB, he situado el recorte de una foto de la habitación vacía pintada de blanco encima de su color, Klein Blue, #002FA7.

El subtítulo de esta obra fue: La spécialisation de la sensibilité à l’état matière première en sensibilité picturale stabilisée, Le Vide. La mía la titulo también en francés, imitando el largo y engorroso título que Klein le da a su obra. Primero, titulo: Le vide, humblement réinterprété dans le monde numérique par une étudiante en arts. Desde un punto de vista filosófico, corrijo y titulo: Simplicité quadrangulaire et bidimensionnelle dramatique du vide obtenu en découpant n’importe quel espace numérique, lo que, traducido, es: Dramática simplicidad cuadrangular y bidimensional del vacío obtenida cortando un espacio digital cualquiera.

No tengo bastante competencia digital, de momento, como para manipular un espacio digital tridimensional, tarea que dejo a mis compis del mundo del diseño y vídeografía.

Llego a la conclusión, entre otras exploraciones (color digital, dudas sobre el formato más adecuado, navegaciones en el mundo de Klein etc.) de que no se puede obviar nunca el componente lúdico del arte moderno, posmoderno y contemporáneo. Obviarlo sería mirar con la seriedad del asno lo que se ha concebido con la alegría de un niño.

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