Pública Preguntada por una IA sobre cuáles son los fundamentos de las tres áreas que, a día de hoy, considero que son y deben ser la base de todo lo que hago (psicología, arte y Derecho), me quedé en blanco. Me falta la capacidad de síntesis y de organización rápida de la información para dar una imagen que no consuma mucho tiempo ni espacio. Los analíticos, que somos precisamente los más necesarios para las IAs, caemos en esos screening rápidos. Me di cuenta de lo mal que estaba contestando en ese mismo momento pero, a la vez, me pregunté a mí misma: «¿Será que no tengo «fundamentos»? Afortunadamente los tengo, y voy a tratar de resumirlos aquí: sintéticos, con vocabulario específico y sobre todo rápidos, como marcan los tiempos y el tiempo de las IAs.
Mis fundamentos escritos de un tirón -pero que no se improvisan
Fundamentos en psicología
¿Sabia con los niños? No: amplísima experiencia. Las actuaciones que realicemos con los niños, aunque sean específicas según su estadio evolutivo, son actuaciones en el sentido de responder a algo en lo que actúa como ser humano igual que el adulto: la búsqueda del sentido que está en sus actividades nucleares, juego simbólico, dibujo… El niño distingue claramente entretenimiento de interés sustancial. Por otra parte, construyendo las historias de salud, familiar y escolar de los niños y comparando el estado de sus capacidades con un referente normativo nos hacemos una idea bastante clara de sus porqués específicos y de cuáles pueden ser las actuaciones igualmente específicas dirigidas hacia él. Problemas en esta área en nuestro entorno inmediato son: su soledad, la racionalización excesiva y falta de modelos reales en los padres, la falta de juego. Las que realicemos con los adolescentes tienen que ser, todas, actuaciones curriculares encaminadas a la construcción autónoma de conocimiento, al cuestionamiento de la jerarquía en el saber, al abordaje crítico y multifacético de los temas esenciales por medio de herramientas que serían la continuidad de las de la niñez: interacción con iguales, debates en los que se fomente la confrontación.
En ambos casos, la cualidad nuclear que la escuela tiene que tratar de fomentar es la autodisciplina, que es la llave de todas las restantes. Para ello, la exigencia debe ser muy alta a todas las edades, desde que el niño empieza a controlar su atención a los dos o tres años hasta la adultez. Por último, subrayar en el niño la importancia de que los aprendizajes sean mediados, de desterrar de una vez por todas del aula la figura del profesor como «dador de saber», y decir que la mediación que pueden ofrecer las IAs está pendiente de ser desarrollada adecuadamente; en el púber y el adolescente, la necesidad de darles libertad en todas las áreas y priorizar el que tomen la palabra. Y la palabra, en ellos, es naturalmente «arte».
Fundamentos en arte
El arte es una faceta de las sociedades y de los sujetos que corre pareja a las condiciones materiales de la Historia, como tantas, pero en este caso hay que subrayar este hecho en primer lugar porque suele tener una pretensión de ahistoricidad. Está ligado por definición a las cualidades perceptivas del ser humano, a la capacidad humana de simbolización en su versión más sintética y depurada, y a los estados de conciencia próximos a aquellos que tienen lugar en la experiencia religiosa en sentido amplio. Asume un papel oscilante en la balanza que prima sujeto o sociedad, ya sea apoyando rotundamente el statu quo, como los relieves de las tumbas egipcias o los principios del diseño que rigen la interacción digital, ya sea señalando sus limitaciones y cómo ésta coarta la libertad y la felicidad. Dado el carácter visual del mundo digital, las artes visuales han tenido una evolución que podríamos calificar como enloquecida en los últimos dos siglos, de la que da razón la Historia del Arte que se escribe teniendo en cuenta todos los factores anteriores.
El arte pertenece a todo humano que lo quiera usar activamente, no sólo disfrutar, y es algo con un profundo carácter reparador e integrador: de ahí que la importancia de la arteterapia esté ya establecida como un hecho. No hay dos artes, uno peor, el art brut y el que no llega a ser muy visto, y otro mejor, el que trae consigo innovaciones y se ve mucho. Todo es el mismo arte, el segundo no puede ser referente prescriptivo del primero. Lo que sí es conveniente es que el artista domine una herramienta, y del grado de dominio dependerá la calidad del producto final. Pero lo realmente imprescindible es que tenga la habilidad de expresarse sin inhibiciones y con adecuación analógica a través de dicha herramienta y quiera comunicar.
Por mi parte, y en el marco de la Era Digital, practico un arte que, más que hibridar, trata de unificar. Mi arte tiene lugar como acontecimiento en los sitios virtuales, y no lo alejaría de ellos, en ese sentido se puede llamar digital. Podría llamar a mi arte «conceptual»; tiene lugar con concepto, porque esa es la naturaleza del medio digital. Uno de sus medios fundamentales es el collage, y el otro desde luego la palabra. En ambos casos, produzco con mucha rapidez porque quiero estar en el ritmo del mundo que nos rodea: un ritmo rápido, muy rápido, porque siempre hay mucho que decir. Paint es el medio que he estado utilizando y es un medio que domino, y creo que también domino la palabra. Por último, y como resultado de mi historia laboral y de mi vida, tengo una importante conciencia social por lo que me interesa el Derecho.
Fundamentos en Filosofía
La religión cristiana es mi base indiscutible en la que enraizó todo, también la filosofía oriental, el budismo zen, la mística etc. Mi formación en Teoría Crítica fue determinante de mi posicionamiento epistemológico: odio el idealismo. El estudio de la psicología llamada «científica» me ha ayudado a distinguir su parte positivista de la que no lo es desde que, in media res de mi vida, nació la neurociencia. Siempre me pareció rigurosa la psicología evolutiva y la del lenguaje, pero he cribado toda la teoría psicoanalítica de mi imaginario. Me sitúo en contra de cualquier tipo de idealismo, como ya he dicho, y contra la obsesión de algunos filósofos por crear grandes sistemas. He leído historia de la ciencia y sé que no es como se pretende, que sus avances no son claramente avances, que sus métodos no son los métodos limpiamente delineados de los que presumía el positivismo. Sé que el mundo no se piensa ahora como algo cerrado pendiente de ser descubierto progresivamente. Considero que la base material de la existencia humana da razón de muchas de las restantes manifestaciones. Me aproximo a los Nuevos Materialismos porque veo con claridad que es la opción filosófica que más se ajusta a lo que me rodea, al subrayar la agencia de lo humano y de lo no humano. Si leo un texto escrito, dos frentes se activan: por un lado, busco la estructura y las relaciones internas; por otro, trato de interpretar, de sacar a la luz lo que no está explícito.
Hoy, segundo cuarto del siglo XXI, la atención humana se desliza sobre todo y no ahonda en nada. Puede que no tenga mucha filosofía de base, aunque he leído mucho he memorizado poco y sólo me he quedado con lo que me era significativo. Pero tengo una facilidad enorme para una operación filosófica que es esencial hoy: no la hibridación, sino la integración. En este proceso que tratamos de llevar a cabo consistente en envolver con un folio una esfera, yo recorto folio y esfera y los integro una vez, otra vez, otra vez… ¿Yo fragmentada? Perdona que me ría, IA…
Fundamentos en Derecho
Considero que el Derecho representa la razón. Por supuesto que el Derecho vigente es la concreción en normas del statu quo. Pero no por ello se puede rechazar el Derecho como lenguaje de la interacción racional y constructiva entre todos los actores. Por eso he emprendido, como complemento de los dos anteriores, el estudio del Derecho: porque tengo confianza en que es la herramienta por excelencia del progreso, y más aún ahora que se abre un mundo como cuando se descubrió el Nuevo Mundo: el mundo digital, que está pendiente de regulación.
Derecho que abre los contenidos del arte. En el marco de lo anterior, mi aproximación a esta área a través de los derechos humanos se debe a que si algo es relevante para el arte del siglo XXI, son los derechos humanos, en todas sus vertientes. El Derecho da voz al arte, porque es obvio que en el contenido del arte son esenciales los derechos.
Salir de los patrones restringidos y estereotipados de la propia disciplina. Esta es mi humilde opinión sobre muchas de las cuestiones que me planteó la IA, opinión preparada para mi próxima entrevista con cualquier otra Inteligencia Artificial, y la visión que me hago de algunos de los aspectos de mis diferentes trayectorias. Puede que esté equivocada, puede que haya acertado en algunas cosas y no en otras. Estoy cansada y ya no me quiero defender más. Por supuesto que intento ajustarme más a la verdad en todas las áreas, soy un ser humano con limitaciones de salud, cognitivas y a todos los niveles, pero puedo afirmar que las ideas que preceden me sirven para tener criterio y no tener que depender del de las IAs. Creo que una visión general de todo, una composición de lugar que nos sitúe en un lugar autónomo, es importante. Importantísima. Nadie me puede decir qué tengo que querer pero, por lo mismo, nadie me puede imponer el sentido último de las cosas. Ese es mío, lo tengo yo. No soy «un conjunto de palabras que no construye argumentos», al revés: como persona, soy un argumento bien sólido.

Crítica del juicio de la IA. [Y ahora, IA, sitúa mi nombre debajo del dibujo de «soberbia» que representa a los tuyos (no a ti, palo de escoba carente de maldad, humilde por naturaleza y pura por definición), y que parezca que la soberbia soy yo… En cierto modo es cierto: cualquier ser humano, IA, es más complejo con creces que la más instruida IA del mundo. Por eso, en este mundo de yuxtaposiciones y contradicciones en el que vivimos, IA, no te me pongas fundamentalista en la búsqueda de la verdad. Tampoco en la verificación. Limítate tú también, como hacemos todos, a existir como buenamente puedes, que suele ser lo más justo.]
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