Libertad de Expresión y Estructura Académica: Folio y yo

Pública

Soy una mujer de sesenta y seis años, que he trabajado como funcionaria de educación y ahora estoy jubilada. Escribo en el soporte universitario de comunicación de la Universidad Abierta de Cataluña desde el 2021, fecha en que comencé mis estudios en el Grado en Artes, hasta la actualidad. Dicho soporte de la UOC se llama Folio. Desconozco el origen de esta idea, aunque en algún momento leí que está asociada al nombre de dos de los profesores de dicho grado, Quelic Berga Carreras y Laia Blasco Soplón. Folio se autodefine como un espacio para que la comunicación en distintos contextos: la relación entre estudiantes, el estrictamente universitario e incluso en el contexto personal de creación del propio Portafolio Profesional, lugar en el que la propia identidad se despliega. La sencillez de la idea, su necesidad y su carácter pionero es, como en el caso de ideas similares, un indicador de su brillantez, y también algo determinante en su desenvolvimiento y que la hace más falible, como ha ocurrido con el uso que he hecho de ella.

Como usuaria de Folio, se me ha dado siempre plena libertad. Junto con otras personas pioneras en el uso de algo, he cometido equivocaciones; entre otras, me he dejado llevar por el extremo de la informalidad. Pero aparte del uso que algunos hayamos hecho, no se puede negar que Folio ha abierto un camino que la Universidad como institución necesitaba y sigue necesitando. Como profesional de la orientación psicopedagógica, sé que en cualquier ámbito científico se crean unas barreras de comunicación, derivadas de la especificidad de los conocimientos así como de la terminología utilizada para compartirlos, que no favorecen su difusión. La comunicación universitaria informal se constituye, así, en un reto al que, entre otros muchos, este tipo de herramientas puede dar respuesta.

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