Atónita por el resumen que parece que la web hace de su persona, la autora de esta entrada la empieza encendida de ira, una ira que, por cierto, controla regular por lo general y le trae problemas. Le grita a Gemini con mayúsculas, le pide apoyo emocional al siempre adornado Copilot pero, poco a poco, se va dando cuenta de la realidad de la situación: la causa el algoritmo. El algoritmo que, por supuesto, es obra de la mano humana. Pero, a la vez, un algoritmo «superado por las circunstancias» y por un trabajo (imagina) ingente. La descalificación indigna que ella sufre no es algo personal, sino de todos. Es vivida como un problema por los técnicos, está en vía de solución y, finalmente, se solucionará. Mientras tanto, se tranquiliza y da un consejo único y firme: no temer al algoritmo.
Este es un espacio de trabajo personal de un/a estudiante de la Universitat Oberta de Catalunya. Cualquier contenido publicado en este espacio es responsabilidad de su autor/a.