Entonces me pregunto: ¿Dónde está el arte que piensa en los niños? ¿Dónde las exposiciones de obras de los niños, las fotos digitales de sus obras? ¿Y el curador de los dibujos de colectivos de niños que han pasado por experiencias de trauma, dónde está? Por más que miro a mi alrededor, no los veo… Ya me encontré, en otras artes, ese prototipo del que se quiere especialista sin aproximarse a su objeto, del que sabía de niños desde arriba, que no había tratado más que con su prole y predicaba una mística de la infancia que no tenía nada que ver con nada, pero con muchísimo predicamento.
¿Dónde están los libros con decenas de hojas de dibujos junto a los que se han recogido las palabras de los niños? ¿Dónde está la protección proactiva de la infancia? Veo todas las crianzas desorientadas de familias con hijo único. Veo, en el fondo, el niño como bagatela. El niño sigue estando lejos. ¿A quién preguntar? El especialista en niños, por definición, por dedicación, por formación y por horas de convivencia es el maestro, y el lugar del niño la escuela.
Mi festival está en andamiaje, planteado sobre hipótesis, levantado encima de conceptos dudosos y de lugares no frecuentados por el arte. Lo he pensado con salvaje deseo, y el resultado ha sido una salvaje inadecuación al estándar. Pero lo voy a defender, cómo no, salvajemente. Porque entro en él con un tacón roto, cojeando, sin haber interactuado nunca con la realidad virtual ni haber visto antes realidad aumentada, conociéndolas sólo de oídas; pero con unas raíces profundas, bien afianzadas, gruesas en otros terrenos de los que los expertos del arte tienen tanta idea como yo de la VR y AR. Si de algo sé y si a algo me he dedicado es a los niños y adolescentes, al curriculo escolar y la docencia, a las mesas y sillas verdes.
Aquella que fui tuvo la suerte de llegar a ser una gran maestra y de llegar a la orientación educativa como todo profesional que va a asesorar sobre enseñanza debería llegar: con un amplísimo conocimiento de la enseñanza. Además, fui enfocada a ella por la brillantísima Amparo, no sé su apellido, promotora intelectual de la academia Magister que me formó en la orientación genuina el año en que se preparaba la primera promoción de orientadores (¡Muchísimas gracias, Amparo, siempre te recordaré!). Fui a parar, casualmente (porque confío en la casualidad casi siempre), a Murcia, en un ambiente intelectual regido por su excelente universidad, que trabajaba desde posicionamientos admirables y rigurosos la educación compensatoria (¡Francis, maravillosa maestra de Puerto de Mazarrón, cómo me resuena todavía tu nombre!).
Veinticinco horas a la semana con los niños. Tardes preparando sus materiales y, después, observando sus reacciones. Grupos de todas las edades. Antes, clases particulares. Más adelante, hasta un grupo de bebés de un año, atendiéndolos a los doce todos los días. Mi vida en película ha visto niños uno detrás de otro. Después, uno de niños de dos años. Niños con todo tipo de problemas y características, una vida con situaciones significativas para intervenir sucediéndose sin tregua. Entrevistas, intervenciones, mayores y niños en el instituto. La vida entera. Adolescentes, horas y horas con ellos.
Destinos muy difíciles y sobrecarga laboral crónica a la que, siendo niños, daba respuesta siempre. Literalmente, siempre a cualquier coste. Experiencias laborales de dureza enorme por mi compromiso en todo; por mi posicionamiento, nunca complaciente con el hacer prevalecer a la institución sobre los individuos; por el tipo de destinos asignados, alguno de ellos de no difícil, de imposible desempeño.
¿Esto es hacerme valer? Siempre que lo intento aquí, donde de verdad cuenta, termino con arañazos y metida en el barro hasta los tobillos.
En conclusión: mis brazos en el Festival son muy endebles, pero con grandes raíces. Así que así es mi festival. Éste es.
Justificación
Mi oficio. ¿Cómo se hubiera evaluado un proyecto de arte de biotecnología presentado por un biotecnólogo? ¿Y uno de ingeniería espacial de un ingeniero espacial? ¿Incluso el proyecto artístico de un chef hablando de arte y alimentación? Pues bien: soy especialista en infancia y presento un proyecto de festival para la infancia. El sello de su origen lo valida. ¿Cómo lo ha invalidado?
El arte contemporáneo como estudio; el Festival de Arte, Digitalidad y Escuela también como estudio
Exactamente igual que otros estudios sobre arte, mi festival es un «estudio» de lo que puede ser un festival. Es cierto que lo he sustentado de forma que parece que no se sostiene, pero esto ha sido porque estoy probando. Si en esta área de la intervención en la escuela tuviera posibilidades reales de actuación, podría demostrar lo adecuado del enfoque. Cuando el dedo señala la luna, no digo que haya que mirar a la luna: pero por lo menos hay que tenerla en cuenta.
Preguntas que abre mi planteamiento y posibles respuestas
– Sobre la performatividad del lenguaje en la web. ¿Se puede considerar que el lenguaje digital es performativo, en la medida en que está invitando constantemente a la acción? Preguntarse por «la manera de hacer» del lenguaje digital es un aspecto clave del arte contemporáneo.
– Sobre la introducción de Snap! en la escuela. ¿Es viable la introducción de Snap! de este modo? Sí. He vivido de primera mano mi introducción a Snap! y puedo afirmar que sería viable como Curso de Formación del Profeorado.
Base teórica
La base teórica artística que me está dando el Grado en Artes del la UOC, y mis experiencias previas en las Escuelas de Arte Dramático.
La observación, durante años, de las producciones artísticas de los niños y su promoción. Porque les he facilitado, siempre, posibilidades de expresión artística con el lenguaje, y de expresión visual y dramática en el aula. A todas las edades y en todas las circunstancias, también en el marco de la evaluación psicopedagógica.
Protagonismo de la infancia. Otorgar ese protagonismo es actuar en el sentido en el que se hace desde posicionamientos tan actuales como el la arqueología de los medios. No desde el punto de vista primitivista (como pre-historia de lo que será después).
Proactividad de la aproximación. Las prohibiciones y restricciones a los niños y jóvenes son necesarias pero no suficientes, y muchas veces ejercen efectos paradójicos. Por tanto, los intentos de aproximación proactiva promoviendo actuaciones en las que la infancia se convierta en pleno agente creador es imprescindible.
Festival como implementación de prototipos de acción. Esta sería una opción legítima, desde el momento en que cualquier festival es una presentación de prototipos, prototipos de consideración de los medios, prototipos de nuevos enfoques etc. etc.
Cuestionamiento de lugares comunes del arte. Lo he hecho desde mi libertad como alumna que no está inserta en esas redes. Los textos curatoriales que se ofrecen suelen ser innecesariamente difíciles de entender. El sentido de sus elitistas festivales no suele ayudar a las mayorías. Me resultan siempre muy caros. La grandilocuente difusión me suena inadecuada, dada la poca incidencia en las realidades que importan, que son las de todos. Por eso, defiendo estos posicionamientos.
Por último, el carácter de «supuesto» desde el que se escribe el ensayo posibilitaba no contar con recursos. Siempre que he hecho «supuestos» (y en el acceso a la función pública el trabajo sobre un «supuesto» es básico) he elegido la opción más realista y probable: la escasez de medios.
Materiales gráficos que aporto
Fichas de formato de las actividades. ¿No son éstas las fichas al uso en los mundos del arte? ¿Dónde dejamos las hibridaciones y los cruces que nos gustan en teoría? Mi propuesta aporta tanto porque no está hecha desde el enfoque del arte; eso no la devalúa, al contrario, le da más valor.
3. Intentos de prefigurar posibles obras
Estas obras, preparadas para ser expuestas en una actividad final presencial pretenden ser imitaciones de la realidad aumentada. Su texto ha sido elaborado (realmente lo he hecho así) dando instrucciones a la IA para hacerlo accesible.
Ésta, como ejemplo de .png de partida para las actuaciones que se han pensado promover con Snap!. Son actuaciones viables y atractivas para los niños.
Si hasta hace ilusión crear el logo, es cuestión de evaluación humana (la IA no lo entendería) no desinflar tantas ganas.
Bischofberger U (1970) Dibujo de una casa amarilla
Nota: C+. La más baja de toda mi trayectoria como alumna de artes.
¡Perdón! ¡Me acabo de acordar! La segunda peor; la primera -en artes no visuales -fue un tres y pico por parte de una especialista en infancia no maestra.
Los dos únicos contactos con la infancia desde mi trayectoria de artes.
¿Tal vez propuestas demasiado escolares?
No puede ser.
Aquí algo está fallando. Hay que preguntarse quiénes son los profesionales de la infancia.
Cruce del arte ¿según con qué disciplinas?
Y la última pregunta es sobre el propósito de hibridación que parece que empapa todo arte. ¿Es hibridación sólo con algunas profesiones, o con algunas áreas profesionales o es con todas? ¿Es la pedagogía una ciencia, y puede tener lugar un cruce ACTS en el que YO MAESTRA, profesional de la educación, profesional de la infancia, profesional del futuro, tenga un lugar y ME PUEDA HACER VALER?