Pública Sostengo que el cambio sustancial de «diseño, gobernanza e implementación» del joven digital es una realidad acorde con la significatividad del cambio de Era que estamos viviendo y puede ser designado, exactamente igual que en el caso de la Inteligencia Artificial, como «cambio de diseño, gobernanza e implementación». Sostengo, también, que las limitaciones de la IA son las mismas, literalmente, que las que operan en ese colectivo.
- Falta de grounding. La falta de conceptos originada por la falta de «cultura» en el sentido clásico del término (ausencia de verdadera reflexión, discurso, narrativas y debate en todos los sistemas de socialización, familia, escuela y medios tradicionales), la falta de experiencia (en el sentido de Walter Benjamin de inexistencia de experiencias relevantes, vida trivializada en la falsedad de la no confrontación siguiendo las pautas de la psicología positiva. Inexistencia de calle, hermanos, conflictos compartidos, comunicación familiar etc.) originan esa falta de verificación de la información. No hay comprensión semántica del mundo. Como reacción, se busca la confrontación como el que se automutila busca el daño.
- Falta de verificación externa. Los padres no corrigen (no hay tiempo, ya se dará cuenta, estoy con mi propio móvil), la escuela no corrige (se centra en los aspectos de capacitación, hay demasiada competencia), la universidad es una nube de silencio (los profesores universitarios están sobrecargados crónicamente sin tiempo para el pensamiento autónomo, para la ayuda o la creación de escuela, sin tiempo para nada auténticamente civilizador que no sea mensurable en el CV).
- Decisiones automatizadas. Se abandona la racionalidad en las decisiones a causa de la trivialidad que rige en la vida en general. Ante la falta de criterios, los criterios son «lo hace todo el mundo» o «porque sí». «Falta de rendición de cuentas frente a errores sistémicos». «Y a mí qué, yo no soy responsable de nada.»
- Naturaleza autorregresiva. «Human in the loop» (humano en el bucle). Me quedo en mi casa, como delante del ordenador, no me emancipo, «para qué complicarme la vida con nada que no sea supervivencial», mi oso, mis galletas y yo.
- Sesgos en distribución de datos. Lo que llega es claramente insuficiente. El bajo compromiso del sujeto con la realidad, exponencialmente elevado porque se repite en todos los que le rodean, produce una realidad escurridiza, inconsistente, que invita a una comodidad que se llama «prudencia», a un desasimiento y no intervención legitimados porque «somos todos así», a una no intervención legitimada porque el común es un común vaciado de compromiso. La carencia de referentes es un núcleo familiar experiencial escurrido, reducido por el entretenimiento privado (el móvil que sólo veo yo) y la ocupación laboral impenetrable (el trabajo de mi padre… No sé… Trabaja con el ordenador). La carencia de referentes da razón, también, de una «nube» de interacciones superficiales en un determinado, e igualmente restringido, ámbito: las TICs, el folklore local, un área de actuación deportiva o artística. Mientras el discurso global (político, religioso, filosófico) pasa a ser un trámite superficial de validación mutua rápida compuesto de lugares comunes, los juegos, las redes y ChatGPT son lo único que se adapta al sujeto como un calcetín validador que da aliento en el desierto de interacciones significativas que forman los agentes de socialización: los juegos energizando, las redes aturdiendo y adoctrinando y la IA en su uso más básico y trivial dando un poco de aliento.
- Sobresaturación de información desestructurada e inasimilable. Y, por último, es tal la sobresaturación de información desestructurada e inasimilable (por falta de andamiajes, por falta de interés, por falta de focalización, por tiempo que de entrada se valora que supondrá su asimilación…); es tanta la sobresaturación que se recibe, que la decisión final es la calvicie informativa: «lo que cuenta son mis principios y mis ideas, no las ideas». Por lo tanto, la decisión final es optar por el decisionismo ciego, que es lo que es más acorde con todo lo anterior.
Resumen final: Ante el diseño de una persona en la que lo fundamental es la no cientificidad (en el sentido amplio de ciencia: ausencia de contrastación en general) y que cuenta con una gobernanza débil o ausente, la única implementación posible en el mundo real es una implementación como engranaje de algo mayor.
La gran paradoja es que, si sólo has sido formado para ser parte de un engranaje mayor, la reclamación de la soberanía (el decisionismo personal de «porque lo digo yo, y punto») es una necesidad vital que surge de tu propia limitación estructural, limitación que, por supuesto, niegas.

Críticas a mi texto y a los posibles argumentos ad hominem ( ad mulierem en mi caso) por parte del rigor académico

La búsqueda a posteriori de referentes teóricos como fraude intelectual
Por último, afirmar que uno de los fraudes más usuales y desoladores es la búsqueda a posteriori de referentes para las propias ideas. Escribir y, después, mirar quién ha mantenido lo que yo estoy vislumbrando y citarlo como fuente cuando es muy probable que el enfoque, el contexto y todo sea muy distinto, es ser poco riguroso en la transparencia sobre los procesos por los que se llega a las ideas. Por tanto, eso no hay que hacerlo.
Mis referentes empíricos. Este post, como tantos otros, no cuenta con referentes claros. Sin embargo, escucho y leo todo lo que puedo sobre el origen del crecimiento de la ultraderecha en general, soy muy crítica con las generalizaciones (absolutamente infundamentadas) que se difunden en los medios y si no hubiera leído mucho no sabría escribir, de lo que se deduce que he leído mucho. Por último, llevo toda la vida en estrecha relación de veinticinco horas semanales con niños, preadolescentes y adolescentes y este conocimiento de primera mano me avala más que cualquier cita. De entre ellos, muchos eran jóvenes de ultraderecha; y de entre sus padres, un gran número. Por tanto, mis fuentes son ampliamente empíricas.
Mi conocimiento experiencial de la virtualidad. Respecto al mundo virtual, me estoy moviendo en el, muchísimo, desde que empecé el Grado en Artes y abrí este Folio. Mi conocimiento de este mundo como usuaria de excepción (no de redes: de la web) es enorme. He rastreado la trayectoria de cada uno de mis 649 (más unos 500 que borré) posts, de cada uno de mis más de siete mil tag; he observado la evolución de los perfiles (desde la burla y desacreditación a enlazarme a un wikipedia), el cuidado de la información que llegaba (algunas entradas ambiguas), las reacciones de diferentes buscadores, la priorización de lo adecuado, el papel del algoritmo, los «turnos» en la desacreditación, el compromiso de los desarrolladores y los sitios (¡incluso el cariño y el cuidado!) o su cruel burla, los temas que se priorizan, los errores que pueden llevar a confusión y se archivan, la desaparición fáctica de la autoría, el carácter temporal del bien cultural (posts que, fuera del tiempo y lugar, no son nada), los marcos de debate, las instituciones digitales que bailan al mismo son, los espacios en los que el usuario se convierte en terreno en el que se disputa, las áreas en las que sobrevive cada «marca», las limitaciones clasistas de las IAs, la necesidad de dotar al mundo virtual de un temblor humano que no sea «de bote», el trabajo sin tregua por crear una virtualidad digna, la forma en que me protegen como individuo, la forma en que atacan, el poder de lo virtual… Todo son apreciaciones, claro; no he leído un solo artículo, no me interesa que me cuenten lo que voy a ver, primero quiero verlo… En fin, creo que puedo hablar del mundo virtual sin citar y defiendo a mis héroes del mundo virtual. De verdad son mis héroes. Pero eso no es óbice para que vea limitaciones en el conjunto…
Y además, entérate Copilot, en este caso del joven urbano llamado «de ultraderecha» las limitaciones no provienen esencialmente del mundo virtual, sino (si analizas bien cada uno de esos apartados) de las limitaciones del mundo material. Por último, el joven de ultraderecha es sólo un subconjunto de un colectivo amplio de jóvenes cuya implementación práctica es absolutamente de ultraderecha, sea cual sea la ideología que declaren. Por tanto, el influjo virtual cae en tierra real abonada.

¿Es todo esto un trabajo artístico?
Según mi definición del arte, rotundamente sí.
- ¿Es una investigación libre de sujeciones, pero de contrastada responsabilidad? Sí.
- ¿Produce productos finales gráficos? Sí.
- ¿Aporta creación de algún tipo? (Conceptual, procedimental, gráfica). Sí.
- Aporte tres ejemplos.
- Conceptual: calvicie informativa.
- Procedimental: recogida gráfica de la información proporcionada por una IA en determinado período de tiempo.
- Gráfica: los archivos que se muestran aquí.
- Aporte tres ejemplos.
- ¿Es crítica con el statu quo? ¿Valiente? ¿Funciona de avanzadilla? Sí. La crítica de cómo se genera la ultraderecha es valiente. La crítica a la idea que la izquierda tiene de la ultraderecha es valiente.
- ¿Funciona como un dispositivo? Sí. Está publicada en un lugar (Folio de la UOC) que supone una interlocución directa al sistema conceptual donde se insertan estos materiales, estos tags.
- ¿Es actual respecto al mundo en el que se produce? Total actualidad del formato (virtual), del tempo (máxima velocidad), del estilo (un estilo rápido, de borrador, tanto de los gráficos como de las ideas).
- ¿Son materiales honestos desde el posicionamiento de su autora? Sí. Honestidad experiencial total. Honestidad intelectual total. No hay opacidad respecto a su proceso de generación. No hay búsqueda de prestigio académico. Están fuera de mercado (no hay quien pague por ellos).
- ¿Interpelan? Sí. En este caso, ya sólo el nombre («joven digital urbano de ultraderecha») es una interpelación. El contenido continúa en esa línea.
- ¿Se sitúan fuera de la posverdad, fakenews etc? Sí. La emoción, falta de «rigor científico», hibridez etc. no se usan para tal o cual fin que no está fundamentado cognitivamente; muy al contrario, la cognición (la experiencia más o menos conceptualizada, el conocimiento de esta o aquella realidad) es el que elicita la emoción, y ésta se expresa. Son materiales no segmentados, no académicos, no convencionales -pero tampoco «posverdaderos» ni falsos ni manipulados sino, por el contrario, que promueven a la reflexión y reflejan, también, muchas dudas.
- ¿Se sitúan en un sistema artístico determinado? Sí. Mis seiscientas cincuenta entradas que se mueven, repletas de tags, dibujos y reflexiones, son un sistema artístico híbrido en todos los sentidos. Un sistema académicamente generado (en la Universidad Abierta de Cataluña y, secundariamente, en las Escuelas de Arte Dramático), rigurosamente nutrido (por la experiencia directa de treinta y cinco años de trabajo sin discontinuidades en un puesto de responsabilidad institucional de amplia visibilidad), trabajosamente construido (habiendo dedicado una media de tres horas diarias a su producción durante unos cuatro años, también ininterrumpidamente) y, por encima de todo, radicalmente honesto: porque el arte, como muy bien enseña la arteterapia, no es (¡Google!) un sistema externo de validación: el arte nace dentro de un sujeto que busca, digamos, la luz, y que busca, digamos también, la integración y salir de las roturas que la realidad le ha generado… y ahí puedo decir que me he jugado todo a esta carta. Y esta carta sólo puede tener un nombre. Ese nombre es «arte».
Este es un espacio de trabajo personal de un/a estudiante de la Universitat Oberta de Catalunya. Cualquier contenido publicado en este espacio es responsabilidad de su autor/a.